WASHINGTON (AFP) — Un equipo internacional de investigadores logró descifrar el ADN de pelos de mamut de Siberia de 12.000 a 50.000 años de antigüedad, lo que abre la vía a la decodificación de numerosas especies extintas, según un estudio publicado el jueves.

Recurriendo a un método de decodificación por síntesis, los genetistas pudieron descifrar el ADN mitocondrial -sólo transmitido por la madre- de 13 mamuts, entre ellos el célebre mamut Adams, descubierto en 1799 y conservado desde entonces a temperatura ambiente en un museo en Rusia.

Este novedoso método debería permitir enriquecer con nuevos datos genéticos las colecciones de Charles Darwin y de los naturalistas del siglo XVIII Alexander von Humboldt y Carl von Linné, alemán y sueco respectivamente, según los autores del estudio.

“Los datos genéticos ya recopilados por este método abren la vía a la decodificación de la totalidad del genoma del mamut”, dijo Stephan Schuster, de la Universidad de Pensilvania (este), uno de los autores de esta investigación que se publica en la revista estadounidense Science de este 28 de septiembre.

El ADN antiguo se preserva bien en el pelo: puede hallarse fácilmente en los ambientes fríos y su descontaminación es sencilla. Además, el cabello y el pelo son preferibles a los huesos como fuente de ADN antiguo para tomar de allí la mitocondria.

Hasta el momento ha sido necesario analizar viejas osamentas para poder comparar, por ejemplo, las características genéticas de elefantes y mamuts o incluso para saber cómo éstos últimos sobrevivieron a la era glaciar antes de su extinción.

Estas muestras de ADN provenientes de los huesos son no obstante raras y a menudo están contaminadas por bacterias. En cambio, el ADN procedente de pelos es muy limpio porque ha sido preservado en queratina, una especie de membrana que parece plástica. La queratina forma un 95% del pelo y se encuentra también en cuernos y uñas. Otra ventaja es que el pelo puede lavarse sin que se alteren sus materiales genéticos, explicaron los autores de la investigación.

“Si se piensa en todos los animales disecados en museos de historia natural del mundo que pertenecen a especies extintas, hay mucho trabajo por hacer para decodificar sus ADN”, acota Thomas Gilbert, de la Universidad de Copenhague y coautor en el estudio.

Antes de esta investigación, sólo siete genomas de animales de especies extintas han sido descifrados en su componente genético: cuatro pájaros, dos mamuts y un mastodonte.

“Este descubrimiento es una buena noticia para todos aquellos que quieren saber cómo se extinguieron algunos de los grandes mamíferos”, agrega Stephan Schuster. Pero estos trabajos tienen también, potencialmente, otras aplicaciones. Así lo estima el especialista Eske Willerslev, profesor de la Universidad de Copenhague. “El método todavía debe ser afinado para ser plenamente utilizable por ejemplo por un médico forense (…), lo que no es más que una cuestión de tiempo”.

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